LA MOLA, EL FARO Y TRES VILLAS PARA VIVIR UN SUEÑO
La Mola, el balcón de los dioses.
La Mola, más que una montaña es una atalaya, un pequeño altiplano creado por los dioses para sentarse y contemplar el mar y la isla a sus pies, y más allá Ibiza y Es Vedrà al atardecer.
Photografy by @dosmares_ibiza
Text by Daniel Foraster

Alejado del ajetreo del resto de la isla, La Mola es un lugar aparte en el que el verano transcurre en silencio y sólo se percibe el sonido de las cigarras en los bosques que salpican el llano, entre viñedos y amplias praderas que finalizan abruptamente en el acantilado que se levanta más de 120 metros sobre el mar.
Sólo el faro, situado en el extremo más oriental de la isla, pero a tan sólo 22 kilómetros del puerto de La Savina, sirve de compás de un tiempo que algún dios perezoso se empeña en detener en La Mola.
El Mercado Artesanal de La Mola, abierto los miércoles y domingos a partir de las 16hs, con su manifiesto colorido hippy, es una prueba más que el tiempo transcurre de una manera diferente en La Mola.





Tres villas para vivir un sueño, tres villas para sentirnos dioses fuera del tiempo y contemplar el atardecer sobre Formentera, Ibiza y Es Vedrà, o el cielo estrellado sobre nosotros, siempre testimonio de todo aquello que desconocemos y cuya respuesta, en La Mola, se percibe más cercana.





















